Comencé a correr a los 14 años, me pegué un vecino a quién observada salir a correr, Antonio Cardozo, con un frondoso historial atlético en medio fondo y fondo corto, con el tiempo pase por Independiente de Avellaneda, otro vecino cercano, Daniel Sorthou, esté aún en actividad y hombre de punta, también representaba a Los Diablos de Avellaneda, las salidas con él eran similar a una competencia para mí.Luego la colimba, me atrapó el motociclismo competitivo y era más el tiempo que pasaba en un taller que en entrenar, vinieron nuevas responsabilidades, nuevos estudios referidos al deporte y la educación física, pero nunca me alejé totalmente del correr, compraba los pocos libros que sobre entrenamiento existían en esos años, en el decenio del 60 se crea el Instituto Nacional del Deporte y en el 68 egresé como Entrenador Nacional de Atletismo con el segundo promedio del año.
También tuve mi paso por los cursos de Juez de Atletismo y llegue a serlo en un Sudamericano y varios Internacionales.
La necesidad de saber más de fisiología me llevó a la Facultad de Ciencias Médicas de La Plata, me permitió participar mucho del mundo de la medicina deportiva junto al Dr. Bernardo Lozada gestor y creador de la especialidad en la Argentina. Participé de la primera cursada de la especialidad que se impartía en la UBA
En esa facultad en las dependencias de Medicina del Trabajo se hicieron muchas pruebas a corredores y otros deportistas, luego en el centro que se creo en la Avda. San Juan que patrocinaba una marca de zapatillas. Más tarde en el CEDENA en el antiguo departamento (así decían) del Gral. Perón, ya con el Dr. Néstor Lentini se inició una nueva avanzada con mayor tecnología.
Nunca paré de estudiar y aún hoy a mitad del 2009 lo sigó haciendo.
